13/01/2018

0
0
Desde la Frontera

Sentirse extraños en el país donde viven y en el país donde nacieron


Blanca Vázquez

En temas de migración internacional iniciamos el año 2018 con la noticia de la revocación de otro programa de apoyo humanitario a inmigrantes de países latinoamericanos sin autorización de ingreso en Estados Unidos.

Después del anuncio, el 5 de septiembre pasado, sobre la no renovación del programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA o Dreamers), la administración del presidente Trump decidió durante noviembre poner fecha de rescisión al programa TPS o Estatuto de Protección Temporal para inmigrantes originarios de Honduras, Nicaragua y Haití. En días pasados se anunció también la anulación del programa TPS para los inmigrantes provenientes de El Salvador.

Es verdad que la revocación de estos programas humanitarios, DACA y TPS, dejan en la incertidumbre a los cerca de 548 mil jóvenes dreamers en Estados Unidos provenientes de esos países, incluyendo México, y otro tanto de inmigrantes beneficiarios del Estatuto de Protección Temporal, pero también es verdad que participar en esos programas no les garantizaba mayor beneficios que un permiso de residencia y de trabajo –en su caso– el cual debían renovar una y otra vez.

Es sencillo imaginar que estos dos aspectos –residencia temporal y permiso de trabajo– den oportunidad a las personas de vivir tranquilamente en ese país, lo cierto es que la mayor garantía es no ser deportado a sus países de origen. Sin embargo, al final del día esa condición no garantiza necesariamente hacer vida en el sentido amplio. Porque como lo dijo un asambleísta demócrata californiano, los ciudadanos se sienten como extraños en ese país, frente a la política migratoria de Washington, que no reconoce a la inmigración como parte importante de la vida económica, cultural y social de la sociedad que los recibe.

Dicho así, quienes se acogieran a los programas DACA o TPS, y más aún los inmigrantes residentes no autorizados, no son o están totalmente integrados en todos los aspectos de la vida en sociedad (OIM); se sienten extraños no sólo en el lugar donde viven sino también en el lugar de donde provienen. Recordemos que los jóvenes dreamers llegaron a ese país siendo niños; en tanto los beneficiarios latinos del Estatuto de Protección Temporal dejaron sus países por encontrarse en conflicto armando o desastres naturales desde 1999 y principios del nuevo siglo –excepto la población haitiana que entró al programa en 2010–.

Vivir en un país donde no eres bienvenido –en principio, desde el ámbito de la política pública– y desconocer tu país de nacimiento –además de la posibilidad de padecer pobreza y violencia– no es el mejor escenario ni para los inmigrantes, ni para el gobierno estadounidense. Estimaciones en el país del norte refieren cerca de un millón de personas acogidos a DACA y TPS, y se estima en 11 millones las personas no autorizadas viviendo allí (MPI). Difícilmente quienes verán cancelado sus permisos de residencia y trabajo transitarán tranquilamente hacia el retorno e integración a sus países de origen.

Hoy una posibilidad para los beneficiarios de estos programas está en manos de los congresistas estadounidenses, quienes son urgidos a encontrar salida a la incertidumbre de jóvenes y adultos provenientes de estos países latinos, y del resto del mundo. El presidente Trump, en uno de sus discursos, abrió una posibilidad a partir de la autorización de fondos para construir el famoso muro en la frontera sur de su país. Sin embargo, si durante la presente administración no se concreta una alternativa, lo único que ocurrirá es posponer un problema que requiere decisiones difíciles. Ello, por otra parte, no cambia la realidad de los inmigrantes no autorizados de origen latino en Estados Unidos, ellos continuarán siendo extraños en el lugar donde viven y de igual manera extraños en el lugar donde nacieron.




Dale ME GUSTA a nuestra página de Facebook o síguenos en Twitter como @Elmananaonline

Editora Argos agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio.
Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión.

Por el respeto a esta encomienda, El Mañana se reservara el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Agregar un comentario nuevo






Nuevo Laredo, Tamps.  
Compra
$17.60
Venta
$18.50
EDICION
IMPRESA
 
internet@elmanana.com.mx